Los Arcos de Querétaro
Esta edificación, emblemática de la Ciudad de Querétaro, forma parte del sistema del Acueducto de Querétaro y su fuente de abastecimiento principal fue el Ojo de Agua del Capulín en San Pedro de la Cañada. Fu construida de e1725 a 1738 y dirigida por el marqués Don Juan Antonio de Urrutia y Arana. Con una extensión de 1,280 m y 74 arcos con alturas de entre 23 m cada uno, fue la primer obra hidráulica de la ciudad que abastecería de agua "limpia" a la ciudad, debido a los problemas de salud causados por la mala calidad del agua del río Querétaro.
Historia
En el siglo XVIII, la Ciudad de Querétaro alcanzó su mayor auge, siendo la tercer ciudad más importante de la Nueva España. Sin embargo, enfrentaba problemas de contaminación y epidemias debido a la falta de un sistema de agua potable eficiente, ya que el río Querétaro servía tanto para abastecimiento del vital líquido, como para descarga de residuos. Impulsada por la orden religiosa de las monjas capuchinas, la población construyó un acueducto para separar las aguas sucias de las limpias.
Sobre la obra hidráulica
El manantial Ojo de Agua del Capulín en San Pedro de la Cañada surtió de agua a la ciudad, ya que en favor de la pendiente se conectaba a la obra de Los Arcos, que se conforma de 74 arcos de cantería roja, cuya altura máxima es de 23 metros y se extiende por 1,280 metros. El sistema del acueducto conforma aproximadamente 6 km de largo desde La Cañada hasta la arquería que forma parte de los monumentos más emblemáticos de Querétaro. Teniendo como destino final, al monumento de El Tanque, que formaba parte de las obras del Templo y Ex Convento de la Santa Cruz.
Porfiriato y actualidad
Este sistema cesó el funcionamiento en 1909, ya que los manantiales de La Cañada se sobreexplotaron y se buscaron fuentes alternas de abastecimiento de agua.
Desde 1996 se han llevado a cabo obras de restauración de la arquería del monumento que se asienta en una vialidad muy importante para la ciudad, la Calzada de los Arcos. Así mismo, existió el debate sobre volver a utilizar el sistema de arcos para abastecer de agua a la ciudad; sin embargo esta opción no se ve viable por la antigüedad del monumento, así como los cambios en la infraestructura urbana que faciliten este servicio.


